La losa del pesimismo

Copyright Luis Serrano

Vivimos tiempos difíciles. Es una época en la que es difícil ser optimista, o incluso alegrarse de los logros conseguidos. ¿Cómo vas a celebrar ese nuevo trabajo tan espectacular, cuando tu gente sigue en el paro y viviendo serias dificultades? Puedes celebrarlo pero no eres del todo feliz. Al menos los que tenemos cierta capacidad de empatía, los habrá que el resto de la humanidad se la traiga floja. No es mi caso. Y hoy, desde la luz, quiero escribir a aquellos que todavía están en la oscuridad. Les escribo tras haberla dejado atrás, y sin olvidar que puedo volver a ella en algún momento. Pero sobre todo, desde la humildad. A ti, que sientes que no tienes futuro, te quiero decir algo.

El pesimismo, la negatividad, el victimismo… Llámalo como quieras. La oscuridad. Aplica a muchas cosas: el trabajo, el amor, la vida. Es ese sentimiento que nos oprime el alma cuando no estamos en el lugar que deseamos, y al cual deseamos llegar por encima de todo. Hablar desde la luz o desde las sombras hace que lo que digamos, desde ambas posiciones, parezca obvio. El iluminado da consejos que la persona apagada escucha con melancolía. Son consejos buenos o malos, pero sobre todo, lejanos. Inalcanzables. Dan ganas de contestar: "es fácil de decir para ti". Bueno, sí. Es fácil cuando se está donde se quiere estar pero, ¿acaso llegar a ese punto no ha requerido de esfuerzo, y quizá de hasta seguir esos consejos que ahora te están dando? Seguramente sí. 

Por otro lado, el que está entre sombras y la niebla le impide ver su futuro, también habla de lo difícil que es todo, de cómo la situación planetaria y la conjunción de las estrellas hacen de su vida un camino miserable y lleno de baches. Y lo dice convencido. Olvidando que otra gente en su situación personal, su exacta situación, en ese mismo instante están haciendo realidad sus sueños. ¿Cual es la diferencia? La actitud. Hay un tipo de oscuridad que es el más grave, y es aquella que nosotros mismos cultivamos. La mano que tapa la visión del futuro, a veces la ponemos nosotros mismos. Es muy difícil darse cuenta de ello, e incluso llegando a ser conscientes de eso, hacer algo para cambiarlo. Ese es el mayor reto. La lucha no es contra el mundo, contra la situación social o laboral. A veces la lucha es contra nuestras propias barreras.

Dicho esto, algunos consejos, desde la experiencia.

Ya basta de ser la víctima. Levántate del suelo, y alza la vista. Cabeza alta. Sabes lo que quieres. Sabes de lo que eres capaz. Has luchado por ello y quizá te has rendido. Pero no es tarde. Sí, métete eso en la cabeza: NO-ES-TARDE. Haz borrón y cuenta nueva. Imagina que tu vida, tu situación, es una casa sucia. No estás cómodo en ella, te molesta el desorden. Identifica las cosas que no están donde deben. Ponte manos a la obra, limpia esa casa, una cosa después de la otra, sin amontonarse, sin dramas. Prepárate para salir ahí fuera y empezar de nuevo, con todas tus fuerzas y con tus objetivos en orden.

Mira a los demás, a los que triunfan, a aquellos que están donde tú quisieras. Empápate de su energía, de sus ganas de hacer cosas. Seguramente su influencia te hará mucho bien, y puede derivar en buenas relaciones a distintos niveles. 

Huye de la negatividad propia, pero también la ajena. Sobre todo, la ajena. Recuerda buscar la luz, tu propia oscuridad ya es bastante carga. Haz el esfuerzo de no ser tampoco una carga para nadie. Tienes que ser una inspiración, porque tú lo vales. Que la gente se quiera acercar a ti y hacer cosas juntos. Cada frase que salga de tu boca, cada cosa que hagas, imagina que es otro el que las hace y tú el que observas. Plantéate qué te inspiraría alguien así, pregúntate si lo querrías cerca. Si la respuesta es que sí, estás haciéndolo bien. Pero no solo procedas así cuando realmente hay gente mirando. Al primero al que tienes que contentar es a ti mismo. Recupera el orgullo de ser tú.

Déjate ver. Ve donde está la gente. Ríete. Con amigos, con amigos de amigos, con gente afín… Recupera tu humanidad y tus ganas de vivir. El aislamiento es uno de tus peores enemigos.

Habla de tus sueños en presente. Di las cosas que deseas hacer con seguridad, como si ya estuvieras en ello. Y no dependas de nadie para creértelas. Si alguien te cierra las puertas no es un drama, es una oportunidad perdida para ELLOS. Valórate, si no lo haces tú, no lo hará NADIE. Esa debe ser tu máxima. Siempre de forma realista, no basta con vender una idea de ti, tiene que corresponderse con lo que en realidad estás dispuesto y preparado a alcanzar.

Sé sincero, contigo mismo primero, y luego con el mundo. No te montes castillos de arena en la mente. Positividad no es creerse el rey del mambo, sino una mezcla de seguridad, amor propio y conocer nuestros propios límites.

Quizá leas esto y pienses, como decía al principio: "es muy fácil de decir". No, no lo es. No es fácil. Por ejemplo, en mi caso, mientras escribo esto revivo mis propios fantasmas, mis demonios pasados, que son muchos. Recuerdo etapas de soledad, de impotencia, de sentirme totalmente perdido. Y puedo decir lo que digo solo después de haber sufrido lo mío. Así que no, no es fácil, y no te hablo ni aconsejo a la ligera. Te hablo también sabiendo que allí donde estuve, en la más negra y plena oscuridad, puedo volver a caer algún día si no sigo las mismas normas que, sin querer, me sacaron de ella. Por eso, piénsatelo dos veces antes de tomarte esta "charla" como algo que viene de alguien que no sabe lo que es pasarlo mal. A mi nadie, NADIE me ha regalado nada en mi vida. Seguramente a ti tampoco. Somos iguales, en momentos distintos, en circunstancias distintas. Es cuando miramos hacia dentro cuando podemos encontrar las similitudes. 

No pienses en que para mi es distinto porque yo estudié aquello otro, o yo viví en tal sitio, no. Yo soy humano, como tú, y empecé mi vida de la misma forma que tú: desnudo y asustado. Depende de mis decisiones cómo acabará.

Ve hacia la luz. Se puede.

 

Sobre el Autor

luis

Technical Project Manager, con más de 15 años de experiencia en desarrollo web. Fotógrafo y productor de vídeo amateur. Bloguero, usuario activo de varias redes sociales, especialmente calles, cafeterías y restaurantes. Fan de Batman. Felizmente casado con una chica geek. Nómada.

  • Juan

    Yo lo que diría a alguien parado o harto de la situación aquí aún trabajando es que intente irse a un lugar próspero cuanto antes. Hasta haciendo un trabajo peor puedes sentirte más valorado y vivir mejor si ves que las cosas son más justas, que no es lo que ocurre aquí. Textos como el que escribes otros los escribieron antes, y cada vez hay más gente en el hoyo. Cosas como si no te valoras tú nadie lo hará se usan como arma para pasar por encima del humilde, y lo de a mi nadie me regaló nada para cerrarnos y ser individualistas y no ayudar a nadie. La situación es muy mala y un cambio de pensamientos no es suficiente. Si hay prosperidad habrá alegría. Si hay destrucción es imposible avanzar.

    • Hola Juan,

      Lamento que hayas sacado esa interpretación tan negativa de mi texto, que precisamente escribí esperando transmitir todo lo contrario. Cuando se habla de casos que no se conocen, puede pasar. Igual yo desde mi posición no puedo decir lo que pienso sin que ello se pueda tomar como que soy individualista, que me cierro, que no quiero ayudar… Y quizá otras personas, puede que incluso tú, al no conocerme en absoluto no saben que, además de hablar y escribir posts en mi blog, ayudo a la gente de otras muchas formas. No voy a ir de santo ni de salvamundos, pero es la verdad. Si me permito el lujo de opinar es porque me involucro con los demás, y ello me da derecho a hacerlo.

      De todos modos, desde el respeto, creo que tu respuesta es bastante injusta. No veo cómo decirle a la gente que tiene que luchar es no ayudarla. Al revés, cuando les enseñas que después de habértelo currado, de haber hecho sacrificios, has llegado a donde querías, les estás mandando un mensaje positivo.

      Por otro lado me da igual lo que hayan escrito otros, yo en mi blog hablo de mis experiencias, y si mi granito de arena es decirle a la gente que me lee algo que otro ha dicho, pues no me importa. Seguramente a día de hoy ya está todo dicho, pero algunos mensajes, sobre todo los positivos, cuanto más veces se digan mejor. Bastante negatividad y malas noticias nos dan todos los días.

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