José Carlos Soto: Claves para emprender

Por: José Carlos Soto, Blogger Invitado nº 1 (¿quieres participar?)

Hace unos días, Luis me pidió que escribiese un post en su blog, sobre mi experiencia a la hora de montar una start-up. Con gusto accedí a aportar lo poco que pueda saber, ya que, aunque he participado en el nacimiento de una start-up y ahora trabajo en otra con apenas dos meses de vida, en ninguna de ellas he tomado decisiones operativas o he estado presente como socio. Sin embargo, sí lo he visto de cerca, sí me he comprometido con ellas (hasta el punto de dejar mi trabajo estable, con mi contrato bien pagado en una multinacional para formar parte de una de ellas) y puedo narrar cual es mi humilde opinión sobre el asunto.

Emprender no es una tarea fácil, eso ya lo sabemos todos. Montar tu propia empresa requiere de esfuerzo y dedicación, requiere estar dispuesto a dejar de ganar dinero por perseguir tu sueño, dispuesto a abandonar el confort de poner el cazo a fin de mes por tener que saber de todo para sobrevivir hasta ese fin de mes. Pero en este post no vamos a hablar de eso, ya hay muchos otros que lo hacen, escritos por gente que sabe más que yo, y mejor que ninguno el que escribió Luis Serrano en este mismo blog hace apenas unos días.

No, no voy a hablar de lo difícil que es emprender. Voy a hablar donde creo yo que radica la diferencia entre emprender bien y tener éxito, y emprender mal y estrellarte antes o después. Y lo voy a hacer basándome en mi humilde y corta experiencia.

En los últimos meses, he tenido la suerte de haber pasado por dos empresas que acaban de nacer. Es una suerte porque, salga o no bien la cosa, el bagaje de conocimiento que se acumula en este tipo de vivencias profesionales suele ser de gran peso. En la primera de ellas estuve implicado, dedicándole mis horas libres después del trabajo, durante cuatro meses, y a tiempo completo durante otros tres. En la segunda llevo un mes, dedicado en exclusiva. En ambas he tenido puestos de cierta responsabilidad (lo cual no es raro cuando se trata de empresas pequeñas, ya que en estas las funciones tienden a multiplicarse y los recursos son menores), y en ambas he trabajado bajo la dirección de otras personas, que eran, en ambos casos, emprendedores novatos. Ambas empresas, además, se dedican a lo mismo (publicidad y comunicación en entornos digitales). Y sin embargo, mi experiencia no puede ser más diferente en la una y la otra. De hecho, ahí terminan las similitudes. “¿Y dónde radica esta diferencia? “ , querréis saber. Vamos a verlo.

1. Soy la ostia

¿Por qué quieres emprender? La respuesta a esta pregunta siempre es la misma: para ganar dinero. Nadie monta una empresa para perder dinero, esto es de perogrullo. El que lo niegue, miente. Pero detrás de la respuesta obvia, existe una motivación subyacente, que es la que importa… ¿qué te motiva a emprender? Te puede motivar hacerte un nombre en el mundillo y que todo el mundo te conozca. Poder ponerte de cargo “CEO” en tu perfil Linkedin para molar más entre tus contactos y engordar tu red, poder twittear de tú a tú con las tweetstars del momento, hablar desde un púlpito profesional porque tú diriges una empresa, repartir tarjetitas de visita donde ponga que eres director general, y sentirte el amo del mundo porque ya no te dirige nadie… todo eso está muy bien, pero cuidado, el ego es un aliado peligroso, cuando montas una empresa nueva tienes que estar dispuesto a tragar mucha porquería. Es más, si lo que quieres es hacerte un nombre en un sector profesional, y muchos contactos, tal vez hayas empezado al revés. Los contactos y el nombre suelen servirte para que tu empresa tenga más éxito, pero tu empresa difícilmente servirá para que tu nombre y tu popularidad sea mucho más alta, al menos de forma inmediata. Vas a tener que demostrar al mundo muchas cosas con ella antes de que alguien se quede pasmado  al verte, y con pocos recursos el camino suele ser empinado, sinuoso y lleno de baches. También corres el peligro de centrarte demasiado en tu persona y olvidarte que una empresa es para otra cosa. El ego es un socio peligroso a la hora de emprender, conviene dejarlo en la puerta y que pase un poco de frío si está mal enfocado.

Sin embargo, puedes montar una empresa por el mero hecho de que es la única forma de poder trabajar como tu quieres: flexibilidad, una metodología más acertada que no has podido desarrollar en otras empresas de mayor tamaño, un mejor trato al cliente… es posible que montes tu empresa para hacer las cosas bien, para trabajar como crees que se debe hacer, como te sientes a gusto tú haciéndolo, y como no has podido hacer en ningún otro sitio por estar siempre supeditado a la filosofía de otras personas. Que la montes porque sabes hacer las cosas mejor de lo que se están haciendo, y porque antes que mostrarle el camino a otros prefieres caminarlo tú y quedarte con las ganancias. En este caso tu motivación no solo esta mejor enfocada, si no que es posible que te ayude a crecer con mayor facilidad: si tu filosofía y tu forma de trabajar son mejores y más efectivas que las de las empresas que son ahora tu competencia, que conforman el mercado y que se han dormido, tal vez puedas adelantarlas por la izquierda en poco tiempo. Esto también podría ser una forma de ego, el pensamiento de “yo sé hacerlo mejor”, pero está bien enfocado, es un acelerador y no un freno.

2. Manolete

Si montas una empresa por tu cuenta, tienes que saber de que va el asunto. Es muy bonito tener dinero y no saber que hacer con él, y decirte “voy a montar una agencia de publicidad digital, que esto es el futuro”. Pero si no tienes ni idea de publicidad digital, más que un cursito de unas cuantas horas de Community Manager, mal vas. Para poder ser general sirve de mucho haber sido soldado antes. Si no, puede que pienses que por pagar a otras personas que trabajan para ti, el trabajo va a estar hecho y bien hecho. Pero si eres el director de orquesta tienes que conocer los instrumentos, el ritmo, y como suenan.  ¿Cómo vas a coordinar una estrategia de comunicación si no sabes hacer una? ¿Cómo vas a dar órdenes si no sabes como se ejecutan? En el mundillo del marketing y la publicidad, que es en el que yo he desarrollado (y lo que me queda) mi carrera, hay mucho niño de papá con dinero que monta una agencia de redes sociales, un estudio de fotografía o una productora sin tener ni idea de cómo se trabaja, sin saber como es el sector, sin contactos, sin experiencia. Creen que el dinero les legitima para mandar, y probablemente así sea, pero desde luego el dinero no les va a hacer discernir entre una orden bien dada y otra que no va a ningún sitio. El dinero no les va a convertir en mejores directores de orquesta. Esto solo lo logra la experiencia.

Si montas una empresa, yo recomiendo que lleves ya unos añitos trabajando en el sector. Esto es como lo del “Manolete, si no sabes torear, pa’ que te metes”. No sirve que hayas sido currito dos o tres años y luego hayas pedido dinero a papá para que nadie más te mande. Lo aconsejable es que tengas una trayectoria detrás que te garantice saber dirigir equipos, saber establecer contactos, poder aprovechar los que ya has hecho durante años, y haber trabajado el tiempo suficiente para saber lo que es adecuado y lo que no en la toma de decisiones. Si estás verde, mejor cúrtete un poco más de tiempo a las órdenes de otros. Empápate, aprende todo lo que puedas, equivócate cien veces sin poner en juego tu dinero y aprende a reaccionar. Cuando ya tengas la piel endurecida de todo esto, si aún sigues queriendo, si aún te quedan ganas de jugártela, emprende. Pero si lo haces antes lo más probable es que no tengas ni idea de lo que estás haciendo.

Debo reconocer, es justo y habrá gente que lea esto que lo sabrá, que hasta hace menos de un año yo no pensaba así, y que ha sido mi experiencia en este tipo de aventuras la que me ha hecho cambiar de opinión. Una vez más, la experiencia es un grado.

3. Uno más del equipo

Si pretendes dirigir una empresa de cierto calibre, o que pueda competir a un cierto nivel, en algún momento tendrás que crecer y que aumentar tu plantilla. Contratar a alguien, hacer crecer el equipo. Generalmente tú solo no puedes con todo lo que hay que hacer para que el trabajo salga adelante con éxito, y tendrás que verte en la situación de dirigir un equipo. Ya sea este un grupo de diez personas o de dos, necesitas cumplir una serie de mínimos para que la cosa funcione.

Y lo primero que tienes que hacer es dar ejemplo. Si tú montas una empresa, contratas a alguien para que te ayude, y lo que haces es cargarle de marrones para así poder salir tú antes e irte a tomar Gin Tonics con tus amigos, es que no has entendido nada. Al fin y al cabo, esa persona que has contratado también se la está jugando aceptando la oferta de trabajar contigo. No eres nadie, tu oficina está vacía en el quinto pino, no te conoce ni Dios. No va a lucir en su curriculum que ha trabajado contigo, no tiene ningún tipo de garantía de que vayas a durar más de dos meses, la proyección en una empresa pequeña tampoco es la mayor motivación… No te creas que porque le pagas te has convertido en el jefazo y él en el currito. Así poco te va a durar la ayuda.

Al contrario: motívale, sé un líder y predica con el ejemplo, que te den las tantas trabajando, que a tus empleados les dé vergüenza irse siempre antes que tú cuando acaba su jornada, que se sientan uno más. Trátales con respeto, no exijas más de lo que pagas, y agradece mucho su labor. Mímales. Solo puede haber un capitán, pero entre este y el grumete hay muchos rangos en un barco. Implicar a los trabajadores de una empresa pequeña tiene muchas más ventajas que tratarlos como esclavos. Si alguien entra en una empresa de este tamaño también es, en parte, porque busca el trato humano que no hay en una empresa grande. He llegado a escuchar al director de una agencia pequeña, que estaba empezando y que además es un chico joven, soltar la perla de que en una agencia de publicidad respetable “todos tienen que llorar alguna vez”, como el sumun del compromiso. Pensar así es lamentable. Cuando me marché de esa empresa, por las diferencias que existían entre mi forma de trabajar y esa persona, tuve que oír la expresión “no muerdas la mano que te da de comer”. Es precisamente el reflejo del pensamiento que no te va a llevar a ninguna parte si diriges tu propia aventura y decides que alguien te acompañe. Si te sientes tan superior a tu equipo no empatizarás jamás con él, y teniendo en cuenta que el capital humano es muy reducido en estos casos, la comunión de todo el equipo es clave para que la empresa vaya viento en popa. Una empresa grande puede permitirse cierta rotación de su talento (lo cual en mi opinión nunca es un beneficio), pero en una empresa pequeña una rotación elevada es ir a la pata coja.

4. Cogiendo pájaros

Por último, otra de las claves es saber hacia donde quieres ir. ¿Has pensado donde quieres llegar, cual es tu meta? Una planificación detallada es imprescindible en cualquier negocio, pero todavía lo es más cuando estás emprendiendo una nueva aventura empresarial. Necesitas tener claro desde donde partes, y cuales son tus objetivos como empresa a un mes, tres meses, seis meses, un año… vista. ¿Cuánto quieres estar facturando dentro de X tiempo? ¿Qué equipo quieres tener? ¿Dónde vas a ejercer tu actividad central? ¿Cómo vas a conseguir llegar a esos objetivos? Aterrízalo todo en un documento de forma clara y ordenada, si tú no sabes lo que quieres, difícilmente podrás llegar a conseguirlo. No tengas pájaros en la cabeza, escríbelo y analízalo bien. Una mala hoja de ruta puede hacer que acabes hundido por chocar con un iceberg.

Es importante también que tu equipo conozca estos planes. Que sepa a donde se dirige la nave, que se espera de cada uno de ellos, que se les va a ofrecer si se van cumpliendo esos objetivos… la transparencia es tremendamente importante en una empresa pequeña, los trabajadores necesitan ver resultados de su trabajo, poder conocer si lo están haciendo bien o mal, y saber que se están esforzando porque al fondo del camino les espera una recompensa. 

Una buena planificación también te ayuda a evitar la dispersión. He visto como las urgencias por crecer rápidamente hacían al director de mi empresa anterior estar a cien cosas y no estar a ninguna. Cada día había que preparar una propuesta nueva para un posible (más bien remoto) cliente nuevo, y esto gastaba tiempo y recursos que deberían haberse dedicado a los clientes que ya trabajaban con la agencia y que de hecho eran los que hacían posible que esta existiese. Más vale pájaro en mano que ciento volando. Hay que ser siempre consciente del tamaño de uno mismo, de las posibilidades y los recursos de los que se disponen, y en muchos casos esto se ignora por la ambición de ser grande. Y lo que más rápido sube más rápido cae. He vivido también la filosofía contraria, la de ir despacio, asegurando lo que ya se tiene antes de perseguir lo siguiente, y aunque es más lento el crecimiento, es muchísimo más seguro. Crecer siempre es bueno (o no, a veces un tamaño pequeño es más beneficioso y deja más margen de ganancias que uno grande), pero si no se hace con tiento y con cabeza puede ser como ir a 200 km/h en un Ford Fiesta contra una curva muy cerrada: salirse será casi inevitable.

Conclusiones

Estas son mis ideas y mis recomendaciones si vais a montar algo. Son humildes, podéis estar en desacuerdo y seguramente algunas os chirríen, pero prácticamente he visto todo lo que aquí describo y sus resultados. Puedo comparar. Es una tarea que no requiere de un gran intelecto, solo hay que ser un buen observador. 

Pensad en dos agencias de reciente creación: la agencia R, instalada en la urgencia, con un director general que nunca ha dirigido equipos, sin apenas experiencia en el sector, con una cartera de contactos profesionales limitada, con una actitud déspota con sus empleados,  sin un plan detallado ni objetivos concretos, más preocupado por su nombre que por el de su empresa. La otra, la agencia F, llevada a cabo por tres personas con diez años de experiencia en el sector cada uno a sus espaldas, con una atención y un trato a sus empleados modélico, con un plan detallado a dos años vista, con una cartera de clientes que crece conforme a sus recursos, y que prefieren que se vea a sus empleados que a ellos mismos a la hora de presentar un trabajo.

¿Cuál creéis que tiene más futuro?

Sobre el autor

José Carlos es Business Development Manager en la agencia Fisherman Media, Community Manager y apasionado de la fotografía.

Web: http://www.jcarlossoto.com
Twitter: http://twitter.com/jcarlossoto

 

Sobre el Autor

luis

Technical Project Manager, con más de 15 años de experiencia en desarrollo web. Fotógrafo y productor de vídeo amateur. Bloguero, usuario activo de varias redes sociales, especialmente calles, cafeterías y restaurantes. Fan de Batman. Felizmente casado con una chica geek. Nómada.

  • muy recomendable la lectura.
    Muchas gracias!

  • Pingback: Las claves para emprender en 4 puntos()

    • Mis meneos no tienen suerte. La han tumbado por “SPAM” o “irrelevante”. No termino de entender bien por qué pero bueno… gracias igualmente!

  • Gracias Luis por la oportunidad de expresar mis ideas. Como digo, están basadas en mi experiencia, tampoco demasiado extensa, pero real y vivida al fin y al cabo. Emprender nunca es fácil pero una filosofía puede hacerte triunfar y otra estrellarte.

    Agradeceré cualquier comentario que quieran hacer al artículo 🙂

  • Gracias Jose Carlos por expresar tus pensamientos y vivencias. Me gusta mucho como has construido el texto, y como le has dado forma al contenido. Hablando del contenido comparto contigo la mayoría de afirmaciones que planteas. te felicito, que tengas mucha suerte y salud.

Copyright © 2014. Luis Serrano. Todas las opiniones vertidas en este blog son personales y no representan de forma alguna a las empresas en las que trabajo.