Spain is different. Conformismo ante los abusos laborales

Spain is different, dicen. Y no sólo los turistas extranjeros. Los españoles somos los primeros en repetir esa frase. La pronunciamos con resignación, y no sólo ahora en época de crisis. Lo hemos hecho siempre.

Decimos que somos diferentes porque nos parece que algunas cosas sólo ocurren dentro de nuestras fronteras. Desde la señora mayor que te empuja en la carnicería para colarse hasta la escena de una obra, donde uno curro y tres miran. Pero lejos de topicazos y chistes, hay mucho de cierto en la resignada autocrítica.

Hablemos del mundo laboral. Empecemos, por ejemplo, por esos becarios que llevan años siendo becarios. O peor aún, de esas empresas que cuelgan "ofertas" de trabajo, exigiendo experiencia e idiomas a cambio de un puesto de becario, ridículamente remunerado. Muchos pensarán que eso no es patrimonio de España, que ocurre en todas partes. Vale, concretemos: becarios de investigación. ¿Y ahora qué? Atención a esta frase:

"Excelentes profesionales foráneos cualificados ocuparán las posiciones de responsabilidad en las empresas; al tiempo que los nuestros lo hacen desperdigados por el mundo." (Fuente: Eurowards, The European award for entrepreneurs)

Esto es muy spanish, y la triste realidad es que la fuga de cerebros en Europa la presidimos nosotros. No sólo sacamos dinero negro ganado en la economía sumergida, también sacamos a patadas a nuestros cerebritos, ofreciéndoles la mitad de lo que valen (siendo generosos).

Esta última aseveración, la del tema pasta, es también rebatible. Me pueden contestar que muchos investigadores no sólo miran por el dinero, que aspiran a publicar en Science o similares, así como conseguir otros objetivos menos lucrativos pero más enriquecedores a nivel personal. Cierto, pero ahí voy. No sólo se infravalora el trabajo a nivel salarial. También a nivel personal el trabajador español, y no sólo el que investiga, está peor tratado que en el resto de Europa -ya no entro a comparar con EEUU-.

En España, la máxima es que el empresario manda, y la relación laboral consiste en que el trabajador obedece. Si un trabajador no cumple con sus objetivos, puede -suele ser- despedido. Pero no ocurre absolutamente nada si es el empresario el que no cumple. Sí, habéis leído bien.

Veréis, una relación laboral bilateral es aquella en la que una persona ejerce unas funciones de las que la empresa sacará provecho, a cambio de un salario. Esa relación obliga a ambas partes a cumplir con los compromisos que se establecen al inicio. Pero hay matices que enriquecen esa definición y la amplían, creando una relación que va mucho más allá de hacer lo que está escrito en el contrato. Por ejemplo, un trabajador puede ir a la empresa y cumplir con su trabajo al pie de la letra, pero prometer que hará algo más y no hacerlo. Esa promesa crea expectativas en el empresario, y de no cumplirse crea una brecha en la confianza. Si se repite suficientes veces, el empresario puede querer -con toda la razón- prescindir de ese "profesional". ¿Por qué? Pues precisamente por que el asalariado no está siendo "profesional". Aunque entregue sus trabajos y tareas en el tiempo estimado, ha roto la confianza con el de arriba, y ay amigo, eso no es bueno. Todos estamos de acuerdo con eso.

Ahora voy al grano y al quid de la cuestión en este artículo. ¿Qué pasa cuando es al revés? ¿Puede un empresario prometer o crear expectativas e incumplirlas? Poder, puede. Es más, se hace bastante, incluso con esas expectativas que formaban parte del acuerdo que unieron bajo santo contrato de trabajo indefinido a jefe y currante.

¿Qué ocurre en ese segundo caso? ¿Qué pasa cuando el empleado escucha promesas sobre su futuro laboral, o peor, promesas de unas condiciones iniciales que nunca se cumplen? Pues que el empleado se frustra, se agobia/enfada/decepciona/aburre/x y dimite. "Se busca otra cosa" (he escuchado esa frase tantas veces) y sale de un portazo, dejando atrás esperanzas rotas, promesas incumplidas y un jefe impune.

De nuevo Spain is different aquí. Los trabajadores no tenemos ni idea de nuestros derechos, y vemos como única salida el coger los bártulos e irnos a llorar a otra parte. Si nos informáramos un poco, veríamos que nuestro señor jefe es responsable de sus promesas así como nosotros lo somos de las nuestras. Y veríamos también que si nosotros podemos ser despedidos, también podemos despedir a nuestro jefe. Se llama restricción de contrato. Sí, una forma de salir de la empresa que es voluntaria y justificada, que conlleva que la empresa te pague como si te hubieran despedido de forma improcedente. Y si además las expectativas no cumplidas, las promesas, tienen cierto tufo a zancadilla, a entorpecimiento de tu productividad minando tu motivación, podemos estar hablando de mobbing (acoso laboral). No hace falta que te griten o te aparten a un rincón para "invitarte" a que te vayas. Y en España lo normal es que la empresa lo consiga, que el trabajador se vaya con las manos vacías. A veces, se hace el favor de "arreglar los papeles" del paro, pero sigue siendo injusto.

Mi empresa no me paga

Es una historia que conozco de cerca. Pero la frase de "Mi empresa no me paga" no debería escucharse. ¿Por qué la gente no salta? ¿Por qué no somos más reaccionarios? ¿Por qué tanto sindicalista, tanto alternativo de bote, tanto "anarkista", tanta rasta y tanto perroflauta si luego se bajan los pantalones todos ellos ante los jefes? ¿Por qué no después de un mes sin cobrar no arrinconamos al culpable? Si fuera al revés, si un trabajador se quedara en su casa un mes entero sin explicación, argumentando que "ya te devolveré el tiempo que me he pasado tocándome los huevos a dos manos cuando me venga bien", no pasarían dos días hasta que recibiera un castigo. Pero en cambio ahí estamos, callados, sufriendo, recibiendo llamadas del banco, viendo números rojos, comiendo las sobras del día anterior, recurriendo a pedir dinero a amigos, familia… sin quejarnos. Y si te quejas, encima aún lo harás con miedo, a represalias, a que te "marquen" (algún mandamás con contactos que pueda dar malas referencias sobre ti), a que te despidan, a que te puteen.

En resumidas cuentas, Spain is different, lo repito de nuevo. Y los españolitos, cuando nuestra empresa nos falle o incluso nos maltrate, saldremos dando un portazo… y ahí quedará todo.

Dedico este vídeo a unos compañeros, que se sentirán aludidos al verlo. Espero que al menos les saque una sonrisa.

Sobre el Autor

luis

Technical Project Manager, con más de 15 años de experiencia en desarrollo web. Fotógrafo y productor de vídeo amateur. Bloguero, usuario activo de varias redes sociales, especialmente calles, cafeterías y restaurantes. Fan de Batman. Felizmente casado con una chica geek. Nómada.

Copyright © 2014. Luis Serrano. Todas las opiniones vertidas en este blog son personales y no representan de forma alguna a las empresas en las que trabajo.